La educación necesita una transformación

 

Y mientras esto cambia…. ¿qué hacemos?

Siempre sentí que no encajaba en el sistema educativo tradicional. Me sentía desalineado, fuera de lugar. Hoy entiendo que era diferente, y así como yo, muchos se sintieron igual. Solo que nos tocó sobrevivir en un sistema diseñado para unos pocos que elogia la memorización y castiga a la mente crítica.

En mi país… y no lo digo yo, sino que hoy en día hay estudios y evaluaciones que lo afirman, nuestra educación tiene 30 años de atraso. Eso es mucho tiempo tomando en cuenta cuán rápido avanza el mundo de la tecnología.

Mi socio y yo que nos encontramos en el mundo del desarrollo de personas en las organizaciones, siempre hablamos de esto. Cada día se hace más difícil encontrar personas que esten dispuestas a desafiar los conceptos prestablecidos con el fin de lograr un resultado excepcional. Gente que además sea competente (entendiendo competencias como la suma de conocimientos, destrezas y actitudes).

Y es sabido por todo que es uno de los desafíos más grandes de las organizaciones en este momento.

Conversemos un poco de esta situación.

Históricamente en nuestros países la educación persigue la evaluación del conocimiento como un fin en sí y no como un medio para la aplicación del mismo. Aunado al hecho de que los tiempos han cambiado y que las nuevas generaciones son mucho más visuales y kinestésicas, da como resultado un desinterés por parte de los estudiantes.

Además, el modelo autoritario en donde el maestro o profesor hace ver que lo sabe todo,  tampoco encaja en nuestros días, puesto que con la democratización de la información (Google) se ha logrado que en ocasiones los estudiantes tengan mayor conocimiento que su profesor en ciertas áreas.

Dicho esto… El rol del profesor debe cambiar, debe convertirse en un facilitador del aprendizaje, que lo que busca es dar estructura a toda esta información y mostrar caminos sobre cómo utilizarla.

Planteada la situación, está claro que la educación necesita una transformación.

Pero este artículo no busca o pretende hablar desde el ideal. He leído mucho de eso. Sueños frustrados llenos de alegorías y cosas que por razones obvias (gobiernos, sistema, etc.) no se pueden realizar a corto y mediano plazo.

Lo que sigue es la pregunta con la cual inicia este artículo. Y mientras esto cambia… ¿qué hacemos?

A continuación, menciono algunas reflexiones sobre este tema que puede ayudarte a ti que lees, a convertirte en un protagonista de tu propio aprendizaje.

 

  • El aprendizaje ocurre cuando estás listo.

¿Y qué pasaría si la responsabilidad de capacitar, entrenar, formar a los colaboradores dejara de ser de recursos humanos? ¿Nos morimos en la ignorancia? De ninguna manera…

Entonces se hace importante que tomes una decisión. Y no hay mejor activador que las preguntas.

¿Estás satisfecho con los resultados que estás teniendo en este momento? Si la respuesta es no… Entonces la siguiente es.

¿Qué herramienta o concepto necesito aprender para cambiar el rumbo de mis resultados?

¿Estás listo para un cambio? Despierta y se protagonista de esta decisión.

 

  • Nos convertimos en lo que vemos.

Reúnete con gente que ha logrado convertirse en lo que tú deseas ser. Invierte tiempo intercambiando ideas. No para copiar, pues no hay una fórmula del éxito. Sino para alimentar tus ideas y encontrar posibles soluciones a los retos que puedas estar teniendo en el momento.

 

  • La prueba del aprendizaje es el cambio de conducta.

Proponte aplicar lo que aprendes. Explora y lleva al límite la aplicación antes de pasar a otra herramienta o concepto. Muchas veces desistimos ante el primer obstáculo en el uso de un nuevo conocimiento. Esto puede ser peligroso pues nos podemos volver enciclopedias andantes: Con un alto conocimiento, pero un pobre desempeño.

Conozco gente que se inscribe en muchos cursos o diplomados que salen a la venta.

¡Lleva al máximo la aplicación!

Nuestra pasión es siempre desarrollar protagonistas para que desde su lugar de trabajo transformen la sociedad y haya un mundo más equilibrado. Como siempre reflexiono: La educación es la mayor justicia social.

Luchemos por la transformación de nuestra educación, pero mientras se transforma, transformémonos a nosotros mismos.

Hasta la próxima.

 

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Posted on

15 de septiembre de 2017